Cata de Tequila

No hay forma de escuchar la palabra “México” sin que se piense en la bebida más representativa de nuestra cultura: el maravilloso tequila.

Primero que nada, hay que saber que el tequila tiene tres presentaciones: el blanco, el reposado y el añejo, diferenciados, entre otras cosas, por su tiempo de maduración. Para hacer una cata correcta debes tener en cuenta cuatro cosas: cuerpo, aroma, sabor, y color.

Cuerpo

Así como con cualquier otra bebida, se habla como si se tratara de un cuerpo humano, haciendo énfasis en la cintura y las piernas, inclinando un poco el vaso y luego enderezándolo podrás ver a contraluz la manera en que regresa el tequila. Entre más lento baje, más cuerpo tiene.

Aroma

Lo primero que debe resaltar será el olor a agave, luego los toques de la madera donde fue procesado. También pueden alcanzarse a percibir notas herbales de madera o dulces como vainilla.

Color

Todo depende del añejamiento de la bebida. Mientras más tiempo esté en las barricas, más oscura será la bebida.

Sabor

Acorde al aroma y al cuerpo. Puede ser suave, fuerte, cremoso.

Ya sabiendo esto, te dejamos ejemplos de cómo es la cata con los tipos de Tequila.

Cata de Blanco

Tequila: Tequila Blanco

Cuerpo: De gran cuerpo, espeso y aceitoso. Forma una citura gruesa que desprende piernas que bajan lentamente. Debe formar perlas al servirse.

Aroma: De agave verde y notas herbales.

Color: Transparente y cristalino.

Sabor: Se confirma el agave verde, es fuerte pero agradable.

Cata de Reposado

Tequila: Tequila Reposado

Cuerpo: De gran cuerpo, espeso, sedoso. Forma una cintura precisa y piernas muy marcadas, que bajan lentamente.

Aroma: Agave cocido, notas muy claras de canela, vainilla y definitivamente madera. Muy agradable.

Color: Ámbar intenso que refleja su añejamiento.

Sabor: Se confirma el agave cocido y notas equilibradas de madera, vainilla y canela.

Cata de Añejo

Tequila: Tequila Añejo

Cuerpo: Gran cuerpo, cremoso y aceitoso. Forma una gran cintura que desprende piernas lentamente.

Aroma: Agave cocido y una fuerte presencia de madera, notas de vainilla y mantequilla.

Color: Ámbar oscuro, que evidencia su añejamiento.

Sabor: Agave cocido y madera. Es cremoso al paladar y suave al pasar.

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